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Manifiesto: Conclave Social por una Nueva Constitución, Plebiscito y Asamblea Constituyente

25 de Julio de 2015 -

Cónclave Social

"Sabemos que lo realizado es un legitimo esfuerzo, pero estamos convencidos que no es suficiente para responder a las altas expectativas y exigencias de los chilenos y chilenas por construir un país más justo, equitativo y democrático (…) Nos convoca y moviliza un proceso constituyente de calidad que cumpla con los estándares propios que demanda la seriedad de un nuevo pacto social, político e institucional para nuestro país. Proponemos un proceso constituyente como momento deliberante y pedagógico para la ciudadanía en general (...) Reiteramos fuerte y claro: proponemos una Nueva Constitución, realizada por vez primera a través de una Asamblea Constituyente."

Manifiesto

En este momento histórico, el pueblo de Chile, las chilenas y chilenos vivimos un momento especial de nuestra historia, enfrentamos uno de los procesos políticos más intensos que un país en paz puede experimentar. Luego de años de dictadura y tras décadas de administración institucional bajo el paradigma normativo de la Constitución del 80, nos encontramos frente a una disyuntiva fundamental: decidir cómo queremos seguir avanzando, si será incorporando la participación de la ciudadanía para fortalecer la democracia, o si será insistiendo en la vieja práctica donde unos pocos toman las decisiones, excluyendo a vastos sectores de la sociedad. Sabemos que lo realizado es un legitimo esfuerzo, pero estamos convencidos que no es suficiente para responder a las altas expectativas y exigencias de los chilenos y chilenas por construir un país más justo, equitativo y democrático. Un país donde los derechos básicos de las personas sean garantizados, y donde la vida de cada uno y de todos, sea verdaderamente digna, sin exclusiones de ningún tipo.

Porque Chile lo hacemos todos, todos tenemos el derecho y el deber de decidir. Entonces, ¿cuál es el mejor camino para dotarnos de un pacto de convivencia nacional, de una Nueva Constitución? Esa nos parece una pregunta fundamental. La posibilidad de decidir el contenido de los fundamentos constitucionales de nuestra vida en comunidad es una oportunidad única para una generación, y para la sana convivencia de nuestro pueblo.

Hoy, nuestra política y sus instituciones enfrentan la crisis de legitimidad más seria desde el retorno a la democracia. La desconfianza se instaló entre nosotros producto de mecanismos de decisión excluyentes e insatisfactorios para democracias y sociedades avanzadas. Ya no resulta suficiente para los chilenos delegar la responsabilidad en nuestros representantes, más allá de su valor e idoneidad. La ciudadanía quiere y la democracia requiere más participación y co-responsabilidad en las decisiones. Así como transparencia efectiva en el financiamiento de la política en general, comportamiento ético en sus actuaciones y una relación democrática y sana en la esfera de lo público y lo privado. Nuestros desafíos y proyecto de desarrollo para el país requieren como piso mínimo una democracia de calidad, participativa e inclusiva, donde el poder verdaderamente vuelva al soberano, es decir, al pueblo.

Nuestra Misión

Como parte de la sociedad civil nuestra misión es hacernos corresponsables de este proceso constituyente. Para nosotros ya comenzó y queremos enfrentarlo de forma organizada desde nuestros lugares de trabajo, sindicatos, gremios, juntas de vecinos, ciudades y barrios. No pretendemos que una nueva constitución todo lo resuelva, queremos simplemente que las reglas del juego de nuestra convivencia sean las mismas para todos y que nadie corra con ventajas. Queremos un pacto justo y digno.

El proceso constituyente se inició el mismo día que se aprobó la constitución de 1980, pues su origen no democrático siempre representó un problema para hacerla propia por parte de la gran mayoría de chilenos y chilenas. Hoy más que nunca se instala con claridad la exigencia de comenzar un proceso de deliberación constitucional, participativo y vinculante que se haga cargo del insostenible respaldo a una discusión constitucional excluyente.

Nos sentimos parte de un esfuerzo colectivo de un largo camino, heredero de las luchas de los trabajadores, la lucha por la defensa de los derechos humanos, la Asamblea de la Civilidad, de la Mesa Social por la Educación, de la Mesa Social para un Nuevo Chile, de la Mesa para un Plebiscito, de los movimientos por una Asamblea Constituyente que nos convocaron a marcar el voto en las últimas elecciones presidenciales, y de tantos otros esfuerzos de reflexión constitucional que han existido en nuestro país desde distintas visiones políticas que hoy convergen y se suman.

En este sentido permítannos recordar el Manifiesto por una Nueva Constitución y DDHH Indígenas publicado en julio de 2013 y suscrito por más de 100 personas de los nueve Pueblo-Naciones pre-existentes al Estado de Chile, cito: “la legitimidad de una nueva Constitución Política de la República de Chile, para que sea inclusiva y democrática, requiere de la representación y participación activa de los Pueblos Naciones Originarias y la incorporación de sus derechos colectivos en el texto constitucional en los términos y alcance expresados en el Derecho Internacional, de protección de los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Cualquier fórmula constitucional que no considere su participación activa, en una Asamblea Constituyente o cualquier otro proceso de reforma, será ilegítimo si no se incluyen las representaciones de los Pueblos y Naciones originarias en el debate nacional“.

Hoy saludamos todas esas experiencias e invitamos a todos los chilenos y chilenas a trabajar juntos en un espacio abierto, para encontrar la forma colectiva de avanzar en la discusión amplia de una nueva carta fundamental que garantice nuestros derechos, libertades y convivencia social.

Estamos convencidos de que si este proceso constituyente resurge con mayor fuerza hoy, es como resultado y necesidad de este nuevo ciclo político, que es producto de los innumerables esfuerzos y batallas de las cuales nos sentimos parte activa. Desde las movilizaciones que permitieron recuperar la democracia y más tarde confrontar los abusos del modelo, hasta el proceso de acumulación de fuerzas de las más diversas manifestaciones sociales que tuvo su explosión en 2011 con los movimientos ambientalistas, estudiantiles, a los que se sumaron profesores y trabajadores por todo el país. Estas luchas hoy pueden desembocar también, en la participación activa, a través de un plebiscito, para definir una Nueva Constitución para Chile. Una constitución que se funde en el poder democrático del pueblo soberano.

El propósito que nos anima y moviliza es desatar el debate nacional sobre un proceso constituyente de calidad. Un proceso que nos merecemos. Una nueva constitución es también una escuela de educación cívica sobre derechos y deberes en la convivencia de un país y su futuro. Las organizaciones que aquí nos reunimos tenemos distintas visiones sobre ese futuro pero tenemos la certeza que es juntos como lograremos realizarnos personal y colectivamente. Queremos hacer un camino donde tanto nuestros recursos naturales como nuestras preocupaciones, necesidades, y derechos estén garantizados.

Somos una plataforma social y política para influir tanto en los mecanismos como en los temas a tratar. Sin agotar el debate que le pertenece a la deliberación constituyente, tampoco queremos iniciar un camino sin orientaciones claras sobre los principales temas que preocupan a las grandes mayorías del país. Queremos que el proceso constituyente aborde el los temas a tratar y también la forma de deliberación constituyente.

Quienes conformamos este espacio estamos convencidos que tanto la forma como el fondo tienen un valor preponderante en la calidad del proceso constituyente que nos demos. Por eso abrazamos la idea de que sea mediante una Asamblea Constituyente porque estamos convencidos que es la más poderosa posibilidad para un autentico debate constitucional. Entendemos la Asamblea Constituyente como un foro acotado y deliberativo de ciudadanos y ciudadanas electos de entre sus pares, de forma democrática y representativa. Ellos y ellas se reúnen únicamente para redactar un texto fundamental y luego se disuelven.

Entendemos el temor que a otros compatriotas legítimamente o por desconocimiento esta forma de elaboración constitucional les provoca. Aún cuando es nuestro convencimiento, no queremos imponer una manera por capricho ni por conveniencias circunstanciales. Sostenemos esta alternativa por ser aquella cuya legitimidad es más amplia y profunda. Aún más, estamos disponibles para ir a un referéndum que consulte a los ciudadanos y ciudadanas el mejor camino. Queremos que Chile decida.

Este camino como cualquier otro requiere un acuerdo institucional de origen político y también de amplia legitimidad social y ciudadana. Este acuerdo es político y social, por eso el plebiscito representa una oportunidad para que cada uno proponga el mecanismo que mejor le parezca. Sin embargo, para ello necesitamos que sea el Ejecutivo y el Congreso quienes lo hagan viable institucionalmente. Queremos un nuevo pacto entre todos y todas, que surja legítimamente, pero no queremos que se esgriman excusas menores para obstaculizar o confundir a la ciudadanía. Queremos que Chile decida.

Los que aquí estamos creemos en la política y en la democracia, en la organización de las fuerzas sociales y populares, y en la defensa legítima de sus derechos e intereses, por eso exigimos que la participación del pueblo en este debate sea no solo incidente sino también vinculante. Ponemos el valor en el proceso porque también allí se juega el contenido de nuestra futura constitución. Queremos hacer visible, de carne y hueso, que la mayoría de chilenos que declara querer una nueva constitución, quiere también que esta se realice a través de una asamblea constituyente.

Las cosas pueden ser distintas…

Coincidimos con muchos que Chile no es una hoja en blanco. Es verdad después de una nueva constitución tendremos que salir a trabajar como todos los días, así como después de cada elección de presidente, parlamentarios y alcaldes debemos saber llevar el sustento a nuestras casas, es verdad. Pero también es verdad que los trabajadores y trabajadoras de Chile nos levantaremos de manera distinta y viviremos en condiciones distintas, de más equidad y justicia, con una constitución que hayamos decidido entre todos y todas, y que sea capaz de garantizar los derechos que nos son propios, dando origen a un pacto de convivencia validado colectivamente y que refleje la diversidad de lo que somos.

Si este proceso constituyente es de calidad, sólo imaginar en lo que Chile puede convertirse es prometedor. Que frustrante sería que este deseo y voluntad no fueran escuchados, que fuese desoído o ignorado deliberadamente para asegurar granjerías de poder, sociales o económicas. Queremos que Chile decida.

El plebiscito es la herramienta democrática, participativa e institucional de consulta a la ciudadanía. Somos claros y no admitimos confusiones o ambigüedades artificiales. Nos convoca y moviliza un proceso constituyente de calidad que cumpla con los estándares propios que demanda la seriedad de un nuevo pacto social, político e institucional para nuestro país. Proponemos un proceso constituyente como momento deliberante y pedagógico para la ciudadanía en general, y especialmente para las fuerzas sociales organizadas. Lo hemos dicho, no basta con que sea incidente, debe ser además vinculante, a través de un plebiscito que desencadene la posibilidad de escribir una nueva constitución democrática, participativa y que garantice los derechos de todos los chilenos y chilenas. Derechos que por tantos años han sido conculcados por un modelo injusto y heredado de la Constitución del 80. Reiteramos fuerte y claro: proponemos una Nueva Constitución, realizada por vez primera a través de una Asamblea Constituyente.

¡Todo Chile está invitado a sumarse!

¡No hay acuerdo político sin participación del pueblo ni la fuerza de la ciudadanía!

¡Nos declaramos desde hoy 25 de julio en Conclave Social hasta lograr una Nueva Constitución, un PlebiscitoAhora y una AsambleaConstituyente!

Conclave Social 25J
Santiago, Chile Invierno 2015

Organizaciones Adherentes:

Central Unitaria de Trabajadores CUT
Asociación Nacional de Empleados Fiscales ANEF
Marca AC
Colegio de Periodistas
Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud FENPRUSS Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos AFDD
Asociación Chilena de ONGs ACCION
Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular SINTRACAP
Confederación Nacional de Funcionarios de Educación Municipalizada de Chile CONFEMUCH Corporación Humanas
Ciudadano Inteligente
Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación CORPADE
Sindicato de Actores de Chile SIDARTE
Colectivo Lésbico Chileno Camión Rosa
Coordinadora Nacional Estudiantes Secundarios CONES
Confederación de Trabajadores del Comercio CONSFECOVE
Movimiento por la Diversidad Sexual MUMS
Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios CONADECUS
Derechos Sexuales y Reproductivos MILES
Chile Sustentable
Consejo de Defensa Patagonia Chilena
La Caleta
ARTEDUCA
Fundación Multitudes

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